miércoles, 14 de noviembre de 2012


Quedar a comer con un tipo que cree que estamos ante la nueva Edad Media es cuanto menos una aventura. Escucharle contar que los nuevos caballeros feudales —se refiere así a los grandes empresarios— han iniciado una revolución mientras se comparte un cocido madrileño en La Bola, uno de las tabernas más célebres de Madrid, es un desafío. Pero si tras el café uno mantiene la atención como si solo hubiera comido una ensalada la prueba está superada.
Antonio Baños, un cuarentón nacido en Barcelona, rezuma ironía. Le ha dado por pensar sobre la economía —y mucho— y concluye que no existe [en realidad eso se lo dijo hace un par de años a su editor]. Ahora cree que estamos ante una nueva era que ha bautizado como Posteconomía. “Es una forma de dominio absoluto basado en el miedo y la deuda, que genera obediencia servil a un nuevo estamento señorial que rige por encima de la geografía, el Estado y la Ley”, explica. Se refiere a las élites financieras y empresariales que, a su juicio, han impuesto un nuevo orden social y moral.
Cuenta esto mientras se emociona cuando el camarero vierte el caldo de un pequeño puchero en su plato repleto de fideos. Fuera llueve y hace frío y la sopa lo anima para continuar una apretada jornada en Madrid, donde ha viajado para presentar su último libro.
El periodista considera que el 15-M peca de ser  algo ingenuo
A pesar de que su obra disecciona el pensamiento económico —en realidad trata de confirmar su defunción—, Baños huye de los datos y las cifras. Solo recurre a una: “el 2% del estamento superior tiene la mitad de la renta del planeta”. A partir de ahí construye un discurso complejo sobre el cambio de modelo. “Esta crisis es distinta. En realidad no sabemos qué está pasando porque realmente no ha ocurrido nada. No es que haya escasez de comida como en otras crisis, no hay carencia de petróleo como en el 79. Estamos ante un problema de deuda. Eso es más etéreo y cuesta entenderlo”.
Baños, experimentado periodista parece siempre dispuesto a lanzar una retahila de frases ingeniosas. “El problema de la deuda no es cuestión de dinero sino de tiempo”. Y lo explica: “Al endeudarnos, accedemos a nuestro futuro y se lo cedemos al nuevo señor feudal”.
Apoya su teoría con un abanico de citas de pensadores de distintas disciplinas. Mientras come los garbanzos recuerda una frase que atribuye a Warren Buffet, uno de los inversores más influyentes del mundo: “Claro que hay lucha de clases. Pero es mi clase, la de los ricos, la que ha empezado esta lucha. Y vamos ganando”. Baños abunda: “Estamos ante la revolución de los ricos”. Justifica la perplejidad general ante la crisis porque “nunca pensamos que la revolución la haría un rico”.
Entre una cucharada y otra admite que escribe en pijama y bucea en Internet para documentarse. Ha participado en varios movimientos sociales y considera que el 15-M es algo “ingenuo”. “Es un poco básico decir que los culpables de todo son los bancos y los políticos”. Cree que la nueva clase media es la del precariado. Son los nuevos siervos feudales. “Cuando haya un conciencia del precarizado se pondrá plantar batalla”, afirma.
Se ha dejado medio plato del cocido. Para despedirse recurre a una cita de un pensador alemán cuyo nombre no recuerda: “Avanzar separados, atacar juntos”. Él añade con sorna: “El problema es quedar para atacar juntos”.

miércoles, 18 de julio de 2012

Propósito

Testimonio de Barak Obama

No me crié en una casa particularmente religiosa. Tuve un padre que nació musulmán pero se volvió ateo, abuelos metodistas y baptistas no practicantes, y una madre que no creía en la religión organizada, a pesar de ser la persona más bondadosa y espiritual que jamás he conocido.De niño ella me enseñó a amar y a comprender, y a tratar a otros como quisiera que me trataran a mí.
No me convertí en cristiano sino muchos años después, cuando me trasladé a la zona sur de Chicago, luego de la secundaria. No fue por adoctrinamiento ni por una sabia orientación, sino porque pasé mes tras mes trabajando con una gente de la iglesia que simplemente quería ayudar a los vecinos que estaban pasando por un mal momento, sin tener en cuenta qué aspecto tenían, o de dónde venían o a quién dirigían sus oraciones. Fue en esas calles, en esos vecindarios dónde por primera vez sentí el espíritu de Dios llamándome. Fue allí dónde me sentí llamado para un propósito superior, su Propósito.

viernes, 13 de enero de 2012

¿Qué deseamos para 2012?

El siguiente artículo de Elvira Lindo plasma mis mejores deseos para este año y quiero compartirlos con vosotros.

"Hoy es jueves. Es decir, en el momento en el que junto estas letrillas para que les lleguen a ustedes el domingo. Jueves, víspera de Reyes. Como el cuerpo responde a los estímulos que aprendió en la infancia, esta tarde oscura de invierno, a pocos minutos de que el chiquillerío se apodere del centro de las ciudades para ver a tres monarcas a los que nadie pide cuentas, monarcas que (afortunados ellos) no tienen yernos, y cuya monarquía no se resiente cuando, con el crecimiento, se acaba la fe de sus súbditos, dado que, de inmediato, hay otro batallón de criaturas dispuesto a rendirles pleitesía, yo, digo, la que junta letrillas una víspera de Reyes, tengo el cuerpo inquieto y el alma ilusionada. No tanto como para poner zapatos en la ventana, pero puedo asegurar que como mañana me levante y no haya un paquetito con un lazo (a mi edad, cuanto más pequeño el paquete, mejor) me sentiré desolada. Sí, amigos, yo también fui una niña extraordinaria que creció y se convirtió en una madre como tantas otras que no se cansan de repetir: "No, si yo, para mí, no quiero nada", pero que desean furiosamente que los Reyes Magos no se tomen esta negativa al pie de la letra. Jamás hay que creer aquello de que no hay amor más incondicional que el de una madre. Pero, por dios, ¡si el amor de esas yonquis del cariño tiene un pliego interminable de condiciones! Me acostaré esta noche con el cuerpo de víspera. Cuando te acuestas con el cuerpo de víspera te resulta difícil abandonarte al sueño. En los años en los que fui una niña gorda y extraordinaria deseaba y temía escuchar los pasos de Sus Majestades por el pasillo. Cuando al final me rendía el sueño, un batallón de muñecas de Famosa se aproximaba a mí y yo flotaba en sueños con olor a goma perfumada. Olor que, por cierto, encontré reproducido hace años en un perfume italiano que tiene una fórmula mágica, mezcla de talco, tocador antiguo de mamás y goma de muñeca. Cada vez que salgo a la calle con ese perfume impregnado en la ropa noto que la gente me trata con una educación que parece de otro tiempo. Para que luego digan que las cosas entran por los ojos. Pero volviendo al cuerpo con el que me acostaré esta noche, al cuerpo de víspera. Lógicamente, ya no estaré atenta a escuchar los pasos de los Reyes. En caso de que los escuchara llamaría de inmediato a la policía. Pero estaré tan insomne como entonces y con la mente inundada de deseos. No solo me quitará el sueño la posibilidad de un paquete con lazo, también rumiaré ese otro tipo de deseos inmateriales que a menudo se presentan vagos y difíciles de expresar. Lo intento:
1. Deseo un país menos agresivo y vociferante, más educado.
2. Deseo no perder jamás la educación al responder a la falta de educación de otros.
3. Deseo tener el valor de expresar lo que pienso y no lo que ustedes esperan que piense. No sé si me explico.
4. Espero no apuntarme jamás a ningún linchamiento, uno de los pasatiempos favoritos de nuestra España.
5. Espero tener la presencia de ánimo como para que las críticas no me quiten el sueño. Con los elogios no hay problema: los uso como bálsamo para contrarrestar los sinsabores del oficio.
6. Espero no perder nunca conciencia de las cosas buenas que disfruto.
7. No escribir rutinariamente, que eso es lo peor que le puede pasar a uno.
8. Apartar a las personas que tratan de ganarse tu confianza contándote lo que otros critican de ti. Ese tipo de supuesta solidaridad es vomitiva.
9. No caer en el error de juzgar a las personas a la ligera.
10. Deseo no tener ese tipo de lectores que en cuanto expresas una opinión con la que no están de acuerdo, dicen, "ah, me has decepcionado". Es legítimo que yo piense, "no, no, el que me has decepcionado eres tú, querido/a".
11. Vencer el miedo que provoca expresar una opinión impopular.
12. Deseo también que en mi país sean aceptadas las opiniones opuestas, que no se trate de mermar la libertad de expresión con boicoteos o campañas de descrédito contra los individuos.
13. Deseo, y eso ya lo escribí, pero lo repito porque quiero, que no paguen justos por pecadores.
14. Y que, como ha ocurrido en tantas crisis a lo largo de la historia, el odio y el resentimiento no se vuelvan contra los que no tienen culpa. Pienso en los inmigrantes, claro. Pero también en músicos, escritores, actores, directores de cine, dibujantes, profesionales que desde hace tiempo padecen el ataque de quienes hacen compatible la cultura con el odio hacia quienes la crean.
15. Deseo que puedan volver los científicos. Que no cunda la desesperanza. Que no cuajen los mini-jobs. Que el que la ha hecho, la pague. Que acabe de una puñetera vez el juicio de los trajes de Camps, que los pague o que los done, pero que pasemos a hablar de otra cosa. Que se resuelva de manera justa el caso del duque de Palma (Arena). Que la Casa Real sepa asumir con entereza sus responsabilidades. Que si el Rey habla de conductas poco ejemplares, personalice, para que nos enteremos. Que Rajoy hable de vez en cuando, que para eso es el director del colegio.
Tengo más deseos, pero no me caben en la carta. Todo esto no es óbice ni tampoco cortapisa para que cierre los ojos soñando con mi regalo de Reyes. En algo me tengo que parecer a aquella niña gorda y extraordinaria que fui".

miércoles, 11 de enero de 2012

¿Sanidad sostenible?

Con todas las malas noticias actuales sobre el futuro de la Seguridad Social y de la Sanidad, debemos estar en guardia e intentar por todos los medios defender este gran tesoro que solo valoramos cuando no podamos disponer de él. Os enlazo este artículo de Adela Cortina sobre el tema.http://www.elpais.com/articulo/opinion/Sanidad/sostenible/elpepiopi/20120104elpepiopi_5/Tes

jueves, 27 de octubre de 2011

La Iliada, Hector-Aquiles, Gadafi

ROSA MONTERO

'La Ilíada'

ROSA MONTERO 25/10/2011
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Si no hay retrasos de última hora, la compañía Kuma Games pondrá hoy a la venta un videojuego sobre la captura y muerte de Gadafi. No sé qué me resulta más repugnante de la noticia, si el hecho mismo de crear un juego sobre la brutal caza del tirano, o la celeridad de buitres carroñeros con que se han lanzado a picotear los despojos. Aunque por otra parte no sé por qué me escandalizo: desde el asesinato del dictador, las terribles imágenes de su final no hacen más que dar vueltas por todas partes. Una orgía de sangre y necrofilia, una fiesta de Halloween en carne real.

La noticia en otros webs

Gadafi era sin duda un monstruo, y que Occidente lo haya tenido de aliado no atenúa su monstruosidad: solo muestra la vileza de la política internacional. Pero, aunque fuera un criminal, el horror tumultuoso de su ejecución y la ferocidad de los que le acosaban son espeluznantes. En la agonía final, en la indefensión de la carne lacerada, en el pringoso color de la sangre todos somos iguales. Es inevitable sentir compasión ante su cadáver maltratado, y esa compasión es lo que nos hace humanos. Desde el principio de los tiempos, tácitos acuerdos de honor y respeto detenían por unas horas las batallas más bárbaras para que los contendientes pudieran rescatar a sus muertos. Y el hecho más horroroso que describe La Iliada no es el violento fin de Héctor, sino que Aquiles mancillara su cadáver y lo arrastrara durante nueve días llevándolo atado a su carro de combate. Sin esa piedad final, sin esa empatía que te permite reconocerte en el cadáver del otro, aunque sea tu enemigo, no somos más que alimañas (como los etarras incapaces de compadecerse de sus víctimas). El respeto y el honor que antes mencioné no son en realidad a los muertos, sino a nosotros mismos. Por eso me parece tan preocupante una sociedad que hace un videojuego de un linchamiento.